Durante años soñé ser sahumadora

4/9/2020

Escrito por María Isabel Arias 

 

Tuve la fortuna de nacer en una familia de tradición semana santera. Cuando era pequeña acompañaba a mi papá el sábado antes del domingo de ramos a armar el paso; recuerdo subirme al anda a desempolvar con mucho cuidado, amor y sobretodo emoción. Era una niña que soñaba ser grande para también vivir como sus demás primas de esta bella tradición.

 

Vi pasar a tres de mis primas sahumando, sé que seguramente como yo también esperaron con ansias que ese día llegara; mi mamá era la encargada del peinado y maquillaje, mi tía la encargada de vestir a los cargueros perfectamente para cada procesión, desde siempre no recuerdo una sola vez en la que mi abuelo no les salve la patria con los ganchos para poner el paño, que no se hayan quejado en la fajada y del “ojala no se vayan a doblar”.


Además, de cada año llegar casi corriendo a casa de mi abuelo a ver como entre mi tía y mis primas arreglaban a los cargueros de la casa y salir dónde Rodrí, por asientos para podernos ubicar en la puerta del colegio San Francisco de Asís , entre risas, maní y ver como mi familia saludaba a medio Popayán, esperábamos que la procesión saliera, dándonos por enterados cuando alguno decía,” ya va a pasar porque ahí vienen las escobitas” y oíamos el primer golpe al tambor de la banda, que no se si a ustedes, pero a mí me causa gran emoción.


Para la semana santa del 2015 ese sueño que vi tan lejano cuando era una niña, ya estaba a punto de cumplirse y desde antes sentí el corre- corre de elegir el vestido, comprar alpargatas, ir a reuniones y demás.


El sábado de armada: llegar a la iglesia de San Agustín, compartir con cargueros y familiares la organización del anda, limpiar cada imagen, escuchar historias de años anteriores y las preguntas del ¿qué dice la sahumadora? ¿Ya estas lista? Me hizo sentir que estaba más cerca el gran día.


El martes santo la casa de mi abuelo estaba más alborotada que los otros días, y cada uno había adquirido funciones sobre mi sahumada mi mamá recogió el vestido, mi papá y mi abuelo estaban calentando el carbón para que sahumara toda la noche, marcela me llevó al peinado y maquillaje.


Recuerdo que llovió toda la tarde y que era evidente la cara de preocupación de toda mi familia sobre si iba o no a salir la procesión ese día, sin embargo, hizo una noche preciosa, había esperado con ansias ese momento, mi abuelito me dió el cristo de mi abuela, todos llegaron temprano para las fotos y nos fuimos a tiempo a la iglesia.

 

Durante años soñé ser la sahumadora del paso en el que cargaba mi papá, que me diera la bendición antes de salir de la iglesia, escuchar el toque de su alcayata para seguir, parar y avanzar, continuar con la tradición familiar y espere el gran día con el mayor amor posible, con la fe y la devoción necesaria.


La emoción y los sentimientos con los que llevas un pebetero en la mano son inexplicables, sin mentirles, fue la noche más feliz de mi vida, acompañada del calor de las velas de alumbrantes, el olor a sahumerio, el sonido de las campanillas del sitial y los faroles de las calles de la hermosa ciudad blanca.


A mi familia y a Dios gracias por la tradición y por hacer de la semana santa la más esperada del año. Estos días con gran nostalgia hemos recordado que es la época del año donde nos reunimos todos y compartimos de almuerzos, procesiones y risas. Espero el 2021 estemos juntos disfrutando de estos esperados días que tanto amamos.

 

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