La importancia de la procesión de “Nuestro Señor Resucitado”

12/2/2018

Para dimensionar la importancia de la Procesión que en honor a “NUESTRO SEÑOR RESUCITADO” se celebra en la noche del Sábado Santo en la ciudad de Popayán, se hace necesario recordar que el Plan de Dios para la salvación de la Humanidad contemplaba el sacrificio de Jesús, su propio Hijo, quien después de sufrir el castigo y la tortura de los hombres, moriría en la cruz y resucitaría a los tres días, para redimirla del pecado.

 

Escrito por JOSÉ HAROLD CASAS VALENCIA,
miembro de la Junta Directiva de la
FUNDACIÓN JUNTA PRO SEMANA SANTA DE POPAYÁN.

 

Esta epopeya, base de la doctrina cristiana, empezó a conmemorarse en el siglo IV, cuando se institucionalizó el TRIDUUM SACRUM, un período de tiempo en el que la liturgia católica conmemora la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús, que se convirtió en momento central del año litúrgico y dio origen a la SEMANA SANTA. En la Catequesis del Papa Francisco sobre el Triduo Pascual se afirma, “que es el culmen de todo el año litúrgico y también el culmen de nuestra vida cristiana”.

 

En varios pasajes de los Evangelios se relatan los hechos de los tres días que conforman el Triduo; entre ellos quiero destacar algunos que nos llevan a reflexionar.

 

Mateo 17.22  y 23, “Mientras paseaban juntos por Galilea, Jesús les dijo El Hijo del Hombre será entregado en manos de hombres, que le darán muerte. Pero al tercer día resucitará”.

 

Es claro entonces, que Jesús vino al mundo a cumplir una misión predeterminada cual era la salvación de la Humanidad y que para esto era necesario que padeciera nuevas y graves ofensas de los hombres, que muriera a manos de estos, para finalmente resucitar de entre los muertos, paso éste sin el cual su misión habría quedado incompleta, como también se había dicho con anterioridad en el siguiente texto. 

 

Lucas 24.46. “Y añadió: Así está escrito, tenía que padecer y resucitar al tercer día de ente los muertos, que en su nombre se predicaría la penitencia y perdón de los pecados a todas las naciones, empezando por Jerusalén”.

 

Al referirse a la Resurrección, ocurrida tres días después de la muerte de Cristo, como lo dice la Escritura, el Papa Francisco expresa en su Catequesis lo siguiente: 

 

“El Sábado Santo es el día en el cual la Iglesia contempla el “reposo” de Cristo en la tumba después del victorioso combate en la Cruz. 


Y en la grande Vigilia Pascual, en la cual resuena nuevamente el Aleluya, celebramos a Cristo Resucitado, centro y fin del cosmos y de la historia; vigilamos plenos de esperanza en espera de su regreso, cuando la Pascua tendrá su plena manifestación.


¡He aquí el gran misterio de la Pascua! En esta santa noche la Iglesia nos entrega la luz del Resucitado, para que en nosotros no exista el lamento de quien dice “ya…”, sino la esperanza de quien se abre a un presente lleno de futuro: Cristo ha vencido la muerte y nosotros con Él. Nuestra vida no termina delante de la piedra de un Sepulcro, nuestra vida va más allá, con la esperanza al Cristo que ha resucitado, precisamente, de aquel Sepulcro. Como cristianos estamos llamados a ser centinelas de la mañana que sepan advertir los signos del Resucitado, como han hecho las mujeres y los discípulos que fueron al sepulcro en el alba del primer día de la semana.

 

Queridos hermanos y hermanas, en estos días del Triduo Santo no nos limitemos a conmemorar la pasión del Señor sino que entremos en el misterio, hagamos nuestros sus sentimientos, sus actitudes, como nos invita a hacer el apóstol Pablo: “Tengan en ustedes los mismos sentimientos de Cristo Jesús” (Fil 2,5). Entonces la nuestra será una “buena Pascua”. (Traducción del italiano: María Cecilia Mutual - RV)

La conclusión a la que se llega de los textos evangélicos y de las palabras del Santo Padre, es que la Resurrección de Cristo es la aparte más importante del Triduo Pascual, conclusión que se ve reforzada por las palabras de Jesús, recogidas por Mateo en los siguientes textos: 


Mateo 28.9 “Jesús les salió al encuentro y les dijo: Alégrense. Ellas se acercaron, se abrazaron a sus pies y se postraron ante El”. 

 

Mateo 28.18 “Jesús se acercó y les dijo: Me han concedido plena autoridad en cielo y tierra”. 


Mateo 28.19 “Vayan y hagan discípulos en todos los lugares de la tierra, bautícenlos consagrándolos al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo”.

 

Mateo 28.20 “Y enséñenles a cumplir todo lo que les he mandado. YO ESTARÉ CON USTEDES SIEMPRE, HASTA EL FIN DEL MUNDO”.


Considero entonces que la Procesión de Nuestro Señor Resucitado debería ser la más importante de todas las que se realizan en diferentes sitios del mundo católico. Tengo conocimiento que en algunos se le da la trascendencia que merece, pero la sensación es que en la mayoría de los lugares, se considera que la Semana Santa  termina con la muerte de Cristo.  Que se le da mayor fuerza a las Procesiones donde aparece representada la Pasión y la Muerte del Señor, cuyas imágenes bellísimas por cierto, recogen el fervor popular y son la atracción de visitantes. 

 

Si se estima que las Procesiones nacieron como una forma de evangelizar a los pueblos y que con el tiempo se volvieron manifestaciones de religiosidad popular donde se palpa la inculturación de las creencias religiosas, se tiene que hacer el esfuerzo por darle a la Procesión de Nuestro Señor Resucitado, donde se celebra con alegría la victoria del Salvador, todo el esplendor y la majestuosidad que merece. De esa manera muchos católicos entenderemos la grandeza del sacrificio de Jesús y estaremos dispuestos a acatar las enseñanzas del mensaje evangélico.  

 

En Popayán, cuyas Procesiones de Semana Santa ha sido inscritas en la Lista del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad, se celebra la Procesión en honor de Nuestro Señor Resucitado, en la noche del Sábado Santo, con posterioridad a la terminación de los oficios religiosos en la Catedral Basílica de la ciudad. Se trata de una Procesión que se adelanta en un ambiente festivo, con música alegre y diferente a la de los días precedentes, donde los Pasos aparecen adornados con flores multicolores y los cargueros lucen atuendos de colores vivos, reflejando así el júbilo por la resurrección del Señor. El Paso principal, que desfila en el último lugar de la Procesión es precisamente el Señor Resucitado, tallado en madera por el escultor ecuatoriano

ALCIDES MONTESDEOCA.

 

 

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