La pasión del paso desconocido

4/30/2018

El carguero de la Semana Santa de Popayán lleva en su sangre la pasión por cargar, es claro, y lo más seguro es una pasión heredada de los padres, tíos, primos o abuelos. Aprendemos a "querer" los pasos dónde ellos cargaban y dónde nos llevaban a limpiar desde que teníamos uso de razón. Los llamamos los pasos de la casa, nace con el transcurso de los años un sentimiento de profundo respeto y admiración inspirado por la dignidad y la virtud que nos genera esa imagen, es decir un devoción única transmitida a lo largo de los años.

 

 

A medida que el carguero comienza a "dar la talla" como carguero del paso de su "casa" se hace lo posible y lo imposible para que el síndico nos vea y nos tenga en cuenta para ese momento esperado. La única forma es probándose en otros pasos dónde identificarán si el esqueleto es de chonta! Esa noche está "vigilidad" por los ojos del síndico que son en algunos casos los más críticos para un carguero. Claramente la espalda no se puede doblar. 

 

No todos los cargueros tienen la posibilidad de cargar en los pasos dónde soñaron hacerlo. Algunos por no ser coteja con su esquinero, otros por que los cargueros  del paso son jóvenes y falta tiempo para despedir a los decanos y otros por no tener una afinidad con el síndico. 

 

Comienza entonces una búsqueda por conseguir un barrote, en algún paso, una noche, dónde se pueda sentir el peso de la tradición. Se convierte en días largos, muchas conversaciones, aparecen barrotes libres dónde no existen, recomendaciones a propios y extraños; todo por cargar una noche. 

 

Y de la nada llega esa opción de poder cargar en un paso, que seguramente vemos desfilar en la procesión, conocemos el apellido del síndico, pero nunca, nadie en la casa había tenido una relación con ese paso; inclusive nadie lo ha pichoneado!!! Se ve diferente, se ve majestuoso, es único. Cuando quedas y hablas en tu casa del nuevo barrote, muchos se preguntan que pasará, pero es tu oportunidad, no dejas que nada ni nadie te detenga en tu misión de ser carguero y seguro vas a cargar con respeto, levantando firme, ayudando, para que los cargueros y el síndico te entreguen el barrote para siempre. 

 

Esa noche te vistes con el túnico, las alpargatas y el paño con una devoción única; quieres que cada instante quede grabado en tu memoria como la mejor película que has podido ver, quieres vivir cada segundo con pasión, quieres sentir cada segundo. Esa es precisamente la forma como cargas ese nuevo paso, ese paso desconocido.

 

El síndico te mira a los ojos y te entrega tu barrote. Ha nacido una nueva pasión, ha nacido una nueva tradición, ha nacido una nueva devoción.... Esto es la magia de la Semana Santa de Popayán.

 

Escrito por Victor Gabriel Caicedo 

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