Semana Santa 2018

2/13/2018

A la fecha de elaboración de estas líneas, la ciudad blanca aún permanece inmersa en la caótica dinámica de las obras públicas, las campañas políticas, el incesante tráfico vehicular y la lucha ya perdida por el espacio público; pero sin duda alguna, una vez constatado el sexo del nacido el 24 de diciembre y cerradas las festividades por su salvadora llegada al mundo, los corazones de los payaneses empiezan a latir a otro ritmo, entre la ansiedad y la alegría, ante la inminente llegada de la época más importante para la ciudad, su reconocida y lustrosa Semana Santa.

 

Año tras año, afrontamos y vivimos problemas, la falta de recursos es una constante, las diferencias de criterios no faltan, ni mucho menos las audaces propuestas para distanciar la tradición de la que nuestros ancestros nos enseñaron; pero al final, la voluntad y el empeño por lo que amamos triunfará y la ciudad estará bellamente enlucida, las calles reparadas -aún cuando con imperceptibles desperfectos que sólo los cargueros bajo las pesadas andas notaremos-, los geranios florecidos, los hoteles copados, los que viven fuera llegarán y los visitantes apreciarán la invaluable belleza de nuestro patrimonio semanasantero. Seremos inmensamente felices.

 

Desde la Semana Santa del año pasado y esta que se aproxima, han pasado muchas cosas en la vida de todos nosotros, la familia semanasantera; se han obtenido logros, se han superado obstáculos, unos han llegado o vuelto y otros desafortunadamente se han ido, algunos para siempre; en esta oportunidad no puedo dejar de mencionar la dolorosa partida de nuestro dilecto y estimado amigo Jesús María López Ramírez, “Chucho” como todos le decíamos, decano de El Perdón y la Virgen de la Soledad, no sé si cargó en otro paso, igual no le hacía falta, su devoción y entrega lo hizo infaltable acompañante de La Virgen con una vela en la mano y la alcayata de oro al lado de su corazón, no obstante la enfermedad que lo aquejaba y las limitaciones que ella le propició; dueño del buen humor, del apunte inteligente y la respuesta perspicaz, le gustaba la reunión, alma de las enfuerzadas, contar y compartir las experiencias; nunca supe cuántos años cargó, porque cuando alguna vez se lo preguntaron contestó “... hay que contar los años buenos, los años malos, los años bisiestos y los años siniestros”; su jocosa respuesta encierra toda una reflexión y filosofía de vida de lo que un carguero siente y vive con el pasar de los años debajo de la imagen de su devoción. Descansa en paz querido Chucho.

 

Después de seis períodos consecutivos como Presidente de la Junta Permanente Pro Semana Santa de Popayán, debo anunciar que este año será el último al frente de tan querida Institución; los procesos avanzan y los ciclos terminan, y el mío ya llega a su fin; no hablaré de obras ni de logros, pues la ciudadanía payanesa los conoce, sólo quiero manifestar a toda la gente de Popayán y especialmente a la familia semanasantera, mi profundo y sincero agradecimiento por haberme permitido ocupar el cargo civil honorífico más relevante de la ciudad, pero sobre todo por haber confiado en mi gestión; a mis compañeros de Junta mi eterna gratitud por su apoyo y sabios consejos, con la seguridad que siempre podrán contar con mi compromiso y servicio. Buen camino.

 

¡Bienvenidos todos!

 

Felipe Velasco Melo
Presidente Fundación
Junta Permanente Pro Semana Santa 2018

 

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